
Hoy se conmemora el Día Nacional de la Vinculación Tecnológica en homenaje a Jorge Sábato, el tecnólogo argentino que sentó las bases de un modelo reconocido internacionalmente para articular la ciencia con la sociedad. Su aporte más conocido, el “Triángulo de Sábato”, distribuye roles y organiza las relaciones entre tres actores clave del desarrollo y la innovación: el Estado, el sector científico-tecnológico y las empresas.
La vinculación tecnológica es hoy una herramienta estratégica para el desarrollo nacional. En el corazón de esa política está el objetivo de integrar el sistema científico con el entramado productivo, potenciar la articulación entre ciencia e industria y fomentar la sinergia público-privada. Esos vínculos permiten traducir hallazgos científicos en productos, servicios y tecnologías que mejoran la calidad de vida de la población y generan valor económico.
Desde el área de Vinculación Tecnológica del CONICET, se coordina iniciativas y políticas de articulación en todo el país. Mediante instrumentos diversos, facilita la transferencia de conocimiento hacia grandes empresas, pymes, organismos públicos, ONGs, cooperativas e instituciones privadas. El impacto de ese trabajo es tangible: el CONICET impulsó la creación de más de 50 empresas de base tecnológica y sostiene más de 800 patentes vigentes.
La transferencia tecnológica es, en definitiva, un motor de desarrollo. Su labor cotidiana contribuye al desarrollo económico y social del país, y mantiene vivo el espíritu del legado de Jorge Sábato: una ciencia comprometida con las necesidades y los desafíos de la sociedad.







