
Cultura y transformaciones. Identidades y memorias colectivas es un libro pensado, imaginado, discutido y escrito de forma colaborativa, cuando aún resuenan entre nosotros los ecos de lo vivido durante la pandemia mundial de COVID-19.
En medio de aquel miedo, aislamiento e incertidumbre, millones de personas encontraron formas de seguir conectadas entre sí y con aquellas cosas del patrimonio íntimo y común que no fueron consideradas “esenciales” durante el
confinamiento; tales como el arte, la poesía, los libros y una trama de oficios y prácticas culturales que son parte de esa esencial ternura humana que refería Camus, en La peste.
Es que, paradójicamente, aquella tragedia que detuvo el mundo exterior activó hacia dentro un movimiento primero invisible y luego tan real como avasallante: la necesidad de la presencia y de los afectos, ante el otro y uno mismo. Doble dimensión de un movimiento reflexivo que inicia su presentarse en aquel confinamiento: la conciencia de ser con el otro y la necesidad de rehabitarse en carne propia.
El aceleramiento del uso de las redes, la eventual virtualización de la vida, la escuela, el trabajo, las relaciones, parecían reemplazar la presencia y, sin embargo, cualquier hendija, cualquier atisbo de devolvernos el contacto real con el otro y con las cosas de nuestro mundo, volvían a parecernos un milagro.
Mientras tanto, de forma invisible y simultánea ese otro cauce hacia dentro de la mismidad de cada quien, iba abriendo un espacio de crisis y de reflexión, de extrañeza frente a un mundo que comenzó a ser -vertiginosamente- más y más incierto. Y ese proceso, esa sensación, parecen no haberse detenido todavía.
Creo que esa conmoción ante la “nueva normalidad” surgida tras la pandemia, aún está en tránsito. Un proceso que, lejos de agotarse en la intimidad, abrió la necesidad de volver a pensarnos, a resituarnos desde nuestros múltiples haceres culturales. Este libro es un emergente de ese cauce, tan necesario.
Un libro que inicialmente se detiene a repensar el signo “libro” y que lo hace de forma colectiva y territorializada. Desde la labor extensionista de la Universidad Nacional de la Patagonia se ha invitado aquí a escritores, poetas, antropólogos, sociólogas y sociólogos, bibliotecarias, politólogos, editores, mediadores, docentes, lectoras y lectores. Un extenso arco de agentes y de agencias abren paso a una reflexión expandida que desborda los límites del libro y a la vez lo entrelazan a la trama de las políticas culturales en la región, sin perder de vista el complejo contexto nacional y global que nos interpela.















